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miércoles, 17 de junio de 2020

LA ESFERA NARANJA DE ARDITI

Por Luis Burgos (FAO-ICOU)

                                                        


INTRODUCCIÓN

Una nueva incursión OVNI en pleno corazón de EL NIDO ARGENTINO, esa zona que llamo así por ser el sitio del país donde más HUELLAS DE ATERRIZAJES OVNI  (500)  se han producido y producen, a lo largo de las últimas siete décadas. Virtualmente comprende desde el sur de La Plata hasta la bahía Samborombón, y desde la RP 2 hasta la costa ribereña. Precisamente, en uno de los campos de Atalaya, partido de Magdalena (Bs. As), tenemos EL RÉCORD MUNDIAL DE ASENTAMIENTOS (150) con los famosos casos ocurridos entre 1985 y 1986.


ANTECEDENTES

Entre los poblados de Julio Arditi, Bartolomé Bavio y Roberto Payró, atrapados entre las rutas 11 y 36, los cuales recorremos permanentemente, hemos localizado no solamente marcas en el terreno y testimonios oculares, sino también extrañas mutilaciones de ganado  y “casualmente” la zona de este nuevo incidente se sitúa allí, prácticamente pegada a un campo donde hace ya 11 años investigamos un significativo  aterrizaje OVNI, con rastros en la superficie…
Nos viene a nuestro recordatorio, el toro pampa mutilado en un camino vecinal de Roberto Payró, o la vaca del arroyo Las Loras, que le hicimos un seguimiento de su descomposición durante meses…


Julio Arditi es un pequeño poblado ubicado a 12 kilómetros al sudeste  de Bartolomé Bavio, otro pueblo cercano y donde  vive don Ángel Gatti (79), quien tiene un campo de 56 hectáreas, con ganado, en Arditi, por el que se llega a través de un polvoriento camino de tierra. A principios de noviembre de 2009, dicho predio era recorrido habitualmente por el puestero Rubén Albarracín, quien montado a caballo observa “unos extraños círculos de pasto seco que nunca había visto en ese campo” y le comunica la novedad a don Gatti. Éste, al comprobar dicha rareza que en años de poseer el campo JAMÁS había notado, lo comenta en el Destacamento Policial de Bavio, a cargo por entonces del comisario José Alberto Bacigalupe, quien junto a los oficiales Jorge Sáenz y Carlos Gómez, toman intervención en el asunto.


Así las cosas, la causa se encaminaba a “un probable daño a la propiedad”, ya que la inspección de la policía no descartaba nada: desde “algún ritual” a la mano dañina de alguien volcando algún tipo de herbicida en el terreno. Lo primero que se constató fue que la hacienda NO HABÍA SUFRIDO ALTERACIONES. Ningún animal faltante ni tampoco con “cortes” en sus cuerpos. Por tanto, la hipótesis del causante de las huellas circulares se volcaba al plano de la siempre enigmática presencia de OVNIs. De allí la noticia aparecida en los medios de prensa y que traspasó las fronteras.

La investigación in situ de la FAO concluida en la época, nos mostraba 45 HUELLAS del tipo “deshidratadas”, con diámetros de uno a cinco metros y formatos circulares y ovales, con bordes de 30 centímetros. Tampoco faltaban los típicos OCHOS (dos círculos unidos). Pero lo realmente significativo del caso era que se distribuían en dos zonas bien delimitadas: Una hacia el lado sur del campo (con 32 huellas) y la otra, alambrada y arboleda de eucaliptus mediante, hacia el lado norte (con 13 huellas) como siguiendo una diagonal imaginaria Norte-Sur. El infaltable “molino” (nuevo polo de atracción OVNI que “descubro” junto a los árboles de laureles, allá por la década 80), hacía las veces de divisor de las dos porciones de huellas. Rodeando todo ese panorama de rastros, prácticamente sin viviendas próximas, tenemos una interesante laguna, la de Marchioni, a menos de dos kilómetros al norte.


EL ÚLTIMO CASO

Nuestro correponsal Lucas Guarella (FAO Magdalena), tomó conocimiento que un allegado había tenido recientemente una experiencia OVNI en su campo, precisamente en la localidad de Julio Arditi. Así las cosas, y por motivos de la cuarentena, al no poder trasladarse al lugar a realizar la correspondiente investigación, nos refiere el suceso que le narró el propio testigo:


“J.G se encontraba solo, el lunes 1° de junio de este año, en el campo de su padre, haciendo las tareas habituales en la vivienda, cuando a eso de las 23:00 Hs., antes de emprender el regreso hacia Magdalena, sale al exterior y nota un extraño cuerpo ESFÉRICO de color naranja, con una base celeste debajo, flotando por sobre una arboleda cercana. El objeto se hallaba suspendido y en completo silencio. El testigo, no salía de su asombro por lo que veía a pocos metros de la casa. Al cabo de unos minutos, el OVNI comienza a alejarse lentamente y se pierde en la lejanía sin realizar movimientos bruscos. Se ignora el tiempo que pudo haber estado merodeando el lugar antes de su detección. Cuando pueda trasladarme al sitio, así lo haré para constatar si hubo alguna anomalía en el entorno donde se movilizo el aparato…”


EPÍLOGO

Un caso más, muy curioso incluso por su cromatismo, que queda a la espera de ser investigado in situ y que se suma a una seguidilla de denuncias de un tiempo a esta parte en nuestro país. EL NIDO, región preferida por el Fenómeno OVNI para realizar sus propósitos, ubicado a menos de 100 kilómetros de la Capital Federal. Lugar como pocos, si los hay…



martes, 13 de marzo de 2018

FUEGO EN EL SUELO

Por LUIS BURGOS (FAO-ICOU)

  
INTRODUCCION

Nuevamente la ruta 36 de la provincia de Buenos Aires en el tapete. Ya son incontables las experiencias vividas a lo largo de tantas décadas por automovilistas, ruralistas, turistas, pobladores, cazadores y pescadores. Encuentros de todo tipo adornan la geografía de estos parajes, muchos solitarios, en su amplio recorrido en pleno corazón de EL NIDO: Seguimientos de Sondas (pequeñas esferas luminosas) a automovilistas, decenas de huellas en sus campos, observación frecuente de objetos no identificados, luminosidades que brotan de los arroyos, montes o mangas de ganado y cuantiosas fotografías conforman una casuística por demás significativa. Y parodiando un poco con el título del film “FUEGO EN EL CIELO” que narra la recordada experiencia de abducción de Travis Walton en 1975 en Arizona (USA), pasamos a los hechos.



TESTIGOS PRIVILEGIADOS

Esta vez nos tocó a tres miembros de la FAO ser testigos directos de un fenómeno extraño. El regreso de la costa bonaerense por la ruta 36 un domingo al anochecer, luego de pasar un fin de semana marino a veces resulta tedioso, si le sumamos el cansancio a cuestas y la monotonía del viaje, pero también se puede tornar tenso si nos encontramos con un transito de apresurados conductores por llegar a destino. Pero la noche del domingo 11 de marzo de 2018, al menos, nos deparó una sorpresa…


EL MISTERIO DE LOS 500 METROS

Con Juan al volante y Lucía en el asiento de acompañante, mi cuerpo se recostaba en la parte posterior del lado derecho mirando, como siempre cuando no manejo, el cielo estrellado en busca de ALGO…
Tal es así que venía siguiendo dos “parpadeos constantes” hacia la costa rioplatense. Uno se trataba de un avión de línea que sigue su ruta saliendo de Ezeiza o Aeroparque y el otro, al que contabilicé unos ocho destellos, los realizaba cada diez a doce segundos, lo que me llamó la atención y fijé mi vista hacia allí, esta vez en busca de LUCI, aunque la notaba muy baja para ser nuestra común amiga, ya que se posicionaba entre los 15º y 20º. De pronto la voz de Lucía resonó en el habitáculo: “¿Y eso qué fue?” a lo que Juan acotó: “¡Una luz se cayó!”. Mi vista cambió de dirección, pero ya era tarde porque lo que ellos visualizaron ya había pasado para mi… el reloj indicaba las 20:30 horas.



EL TESTIMONIO DE LUCÍA

“Veníamos por ruta 36 después de haber pasado un fin de semana de pesca en Punta Rasa, justo el día anterior al comienzo de clases en las escuelas secundarias. Sabemos que muchas personas aprovechan hasta el final de sus vacaciones y vuelven “sobre el pucho” para retomar sus obligaciones. Por este motivo la  ruta se encontraba bastante transitada en dirección a La Plata, cosa que siempre me obliga a poner toda mi atención en el tráfico, aunque no vaya al volante. Después de una curva bordeada de una frondosa alameda y de pasar la entrada a Ferrari, vi una luz verde azulada que se prendió en forma lenta… como si fuera una lámpara dicroica, pero apenas encendida descendió apagándose antes de llegar al suelo. Si bien la noche y la velocidad me impedían dimensionar certeramente, podría decir que estaba a no más 2 metros de altura, a unos 3 metros del filo de la ruta y entre 200 y 300 metros de distancia. Todo esto duró entre cinco y diez segundos. El lado izquierdo del camino estaba circundado de árboles y me quedé viendo hacia allí intentando encontrar una explicación a lo que acabábamos de ver. De pronto apareció la luz blanca de una casa. Entonces torné la vista hacia abajo, a la derecha, intentando ubicar un mojón, para saber con exactitud en qué lugar estábamos.”


Segundos después me percaté que al costado de la ruta y sobre el sector de la LUZ VERDE AZULADA pegado a un poste en el alambrado se recortaba la figura de “UN FUEGUITO”, diminutivo que aplico porque era una pequeña llama en el pasto. Instintivamente pensé en una ofrenda a un supuesto Gauchito Gil de los caminos… pero no. Por otra parte, con los pastos secos, ¿quién osaría prender fuego de noche a sabiendas de provocar un gran incendio? a menos que sea  una actitud intencional… Esta visión también lo tuvo a Juan como testigo fugaz, pero en cambio, no a Lucía. El resto del viaje fue un concierto de dudas y asociaciones: ¿Qué habían visto? ¿El fueguito se relacionaba con la misteriosa luz? Lo concreto es que todo había transcurrido en esos 500 metros, aproximadamente, que separaban la visión de la LUZ con la de EL FUEGUITO. Demás está decir que lo primero que me vino a la mente fue aquella increíble persecución de la familia Labaronnie en 2002 en los sucesos de Gobernador Ugarte (Bs. As.) de un FUEGUITO a campo traviesa!!! Tal vez no tenga nada que ver una cosa con la otra, pero el instinto es así, a veces nos juega una mala pasada y a veces acierta…

LA INVESTIGACION IN SITU

Como todo ufólogo que se precie de INVESTIGADOR DE CAMPO y no de OPINOLOGO a distancia, o RECOPILADOR de casos y entrevistas, apenas transcurridas 17 horas del hecho, junto a Lucía retornamos a las 13:30 Hs. del día lunes a la ruta 36 para localizar el sitio exacto de la experiencia vivida. El mojón marca kilómetro 92, próximo al desvio del pueblo de Ferrari. Esa era la zona en cuestión. Luego de algunas marchas y contramarchas, allí estaba EL FUEGUITO de pocos centímetros de la noche anterior transformado en una  marca quemada de forma ELIPSOIDAL de 3 metros de diámetro!!! Es decir, que ese fueguito siguió su combustión y quemó una interesante porción de pastos secos pegados al alambrado y debajo de “un poste de luz”. Por qué no subió y prendió el poste, es un misterio… como así también por qué no traspasó el alambrado. Todo se redujo a ese rastro afortunadamente sin provocar un incendio de los pastizales, tal cual lo documentamos. La brújula marcaba el norte verdadero sin ninguna variación. El contador Geyger no arrojaba anomalías, pero el detector EEM encendió la alarma de detección con valores anormales, seguramente potenciados por el tendido de los cables de luz. El Neodimio no dio resultado positivo en busca de LIMADURAS DE HIERRO en la huella quemada. El entorno hacía confluir varios POLOS DE ATRACCION: cableados, molinos cercanos, antenas, mangas de ganado y arboledas.
  

CONCLUSIONES

Como Hipótesis de Trabajo lo primero que tratamos de asociar es “fenómeno luminoso- fuego en el suelo”, pero no podemos tener una certeza exacta. La observación de esa fuente lumínica cercana a un fuego en el terreno no sería lo más indicado a relacionar, excepto que una cosa (el fuego) haya sido provocada por la otra (luz verde azulada). Tiempo y distancias coinciden al menos… la marca QUEMADA no es la que deja el OVNI al aterrizar o sobrevolar la superficie, pero sí existen algunos casos de “quemazones” hechas por acercamientos de estos objetos. Y acá nos viene a la memoria aquel recordado caso de LONDRES, (Catamarca) de 1982, donde un OVNI provocó un vendaval que terminó incendiando varias construcciones del pueblo… y por qué no decirlo, la polémica gran huella ovoide “quemada” de El Pajarillo, de 1986.

Y de resultas de todo esto, es importante recalcar que al momento de observarse la luz, seguir el trayecto en la ruta con el automóvil y distinguir el fueguito, NO SE PERCIBIÓ CORTE DEL SUMINISTRO ELÉCTRICO, en la finca lindante entre ambos puntos.


EPÍLOGO

UN MISTERIO SIN RESOLVER, uno más,  en este complejo mundo de la Ovnilogía. Así como Demetrio, noches atrás terminaba de escuchar el tema “Lucy en el cielo con diamantes” de Los Beatles, mientras caminaba por una playa bonaerense y de repente se le apareció LUCI… esta vez, un kilómetro más delante de la observación del FUEGUITO, el cartel de una Iglesia Evangelista, al costado de la ruta, rezaba: FUEGO  DE LO ALTO…